RETOMANDO

2016-05-20 02.47.34

Después de un año y medio sin escribir, de una rabia y de una larga noche, aquí estoy otra vez.

Actualización rápida al 2016:

  1. Esmeralda sigue intacta (aunque CREO que ahora tengo algo de control sobre ella)
  2. Antes no me importaba lo que pensara la gente sobre mi o sobre mi vida, en cambio ahora TAMPOCO
  3. Hijas: 1, ¿Más? NO GRACIAS.
  4. Compañero sentimental: 1
  5. Trabajo: Todo ok
  6. Religión: Ayude a quien pueda, dé amor, no joda ni se deje joder y trate cada día de ser mejor
  7. Historias: Varias… amores, desamores, amistades, pérdidas, ganancias y sobretodo MUCHOS APRENDIZAJES.
  8. Lugar de residencia: El mismo
  9. Físico: Un poco más caídas, pero sigo con las mimas tetas// Contextura: básicamente la misma// Pelo: Corto y de varios colores // Enfermedades: Colon igual de irritable a mi, pero en general todo bien // Edad: 30.
  10. Nivel de complique: El mismo, sigo igual de inconforme 🙂

Dentro de mis propósitos de este año estaba volver a escribir, pero como pienso todo muy bien (entiéndase lo mío no es exactamente la constancia) necesité un par de meses para retomar. Por aquí les iré contando.

3:04 AM, creo que es hora de dormir.

!Bienvenidos nuevamente!

HISTORIA DE PRÍNCIPES Y PRINCESAS

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Normalmente la parte de mi cerebro que se encarga de razonar pelea contra esas estúpidas ideas del amor y de las relaciones que nos vende la industria del cine y el monopolio del consumismo (esos mismos que se inventaron las historias de príncipes y princesas, los dos extraños que se tropiezan y se aman para siempre y por supuesto San Valentín, todo para jodernos la vida), sin embargo debo confesar que siendo la mujer fuerte y sensata que soy (o por lo menos que creo que soy) a veces quisiera que fuera parte de mi realidad.

En algún punto, sobretodo cuando me pongo sentimental, cuando la vida está dura, cuando la fé en el amor desaparece y cuando los amigos no están, espero que un principe (No importa si es apuesto no) me busque, me encuentre, me abraze fuerte, me preste su hombro para llorar y me diga que todo va a estar bien. Que irrumpa en mi vida sin pedir permiso, que me corteje con el único interés de tenerme siempre, que salve mis días grises con alguna ocurrencia, que sin ninguna razón me sorprenda solo para verme sonreir y sobretodo que cuando todo esté bien… quiera ser mejor.

En la vida real amigos y amigas, he decidido que mi principe SOY YO.

Éste post fué escrito al sonido de moonlight sonata de Beethoven, una noche difícil.

“ESTAMOS SALIENDO”

Estamos saliendo

LLevo pensando en este post desde que me dijeron mi primer “estamos saliendo” y creánme, me ha costado BASTANTE entenderlo.

Este concepto ha pasado por varias etapas en mi vida y hoy a mis 28 años creo que por fin lo tengo claro.

Los contextualizo.

Mi primer “estamos saliendo” me pasó oficialmente con un chico menor que yo alias “El pollo” vaya personaje importante en mi vida. El tenía 24 y yo 27… En mi época o estabas de novia o nada, el tema es que nos conocimos y de ahí no nos separamos en 7 meses, así fué como él introdujo el término a la relación y a mi vida. (Mi historia con el pollo, aunque sólo saliendo, fué casi perfecta, después les contaré)

Desde esa vez me empecé a preguntar,¿Qué diablos significa “estamos saliendo”? . El pollo me explicó que significaba el espacio de tiempo que tu compartes con alguien mientras lo conoces, y yo, mientras pasaba el tiempo, pensaba:

-Yo debo ser bien difícil de conocer (5 meses y nada… y así hasta los 7 porque nunca fuimos novios, por lo menos no de palabra).

Después de estar con él y con otros con el mismo cuento, vino mi primera hipótesis: “Estamos saliendo” se le dice a alguien cuando alguno de los dos NO quiere comprometerse pero si quiere disfutar del tiempo, el sexo, la complicidad y las salidas con la otra persona PUNTO! (léase con rabia).

Ésta teoría la fuí reafirmando con el tiempo, la verdad es que yo soy de esas mujeres que cuando se involucra con alguien CASI SIEMPRE quiere algo serio (entiéndase ser pareja, ya les he contado que soy bastante intensa).

Hace poco, me pasó algo que me llevó a enteder porqué la gente madura y simplemente se toma el tiempo de salir.

Conocí a este chico con quien resulté de novia a la semana, porque así se dieron las cosas y porque él me pareció algo muy cercano a lo que esperaba encontrar en alguien. (Nos vendimos el uno al otro más perfectos que el niño Dios -> ETAPA PUBLICITARIA).

A los 3 meses de ser pareja, ya conocía de él lo suficiente como para saber que no era a quien quería de forma permanente en mi vida y no porque fuera un mal hombre, símplemente porque estábamos en etapas diferentes. Sin querer le hice daño, lo ilusioné  por apresurarme y cuando descubrí su realidad no me gustó, en mi corazón ya no había nada que hacer, toda la ilusión que había en mí se había esfumado.

Después de ésta experiencia todo fué cobrando sentido; entendí por primera vez que la que quería el “estamos saliendo” era yo. Era yo quien NECESITABA tomarse el tiempo para conocer a una persona, era yo quien me debía ese espacio porque todos mostramos nuestra mejor cara al principio, hasta nos vendemos como lo que queremos ser y no como lo que realmente somos.

Me queda la convicción de haber superado una pequeña parte de mis miedos, de tener claro porqué necesito darme tiempo e intentar -aún contra mi naturaleza- llevar las cosas con calma. Y sí, hablo de mis miedos, porque descubrí que tenía miedo de sentirme utilizada, tenía miedo de que me abandonaran, como si un título lo impidiera o como si no fuera yo quien pudiera hacerlo.

IMPORTANTE: Ahora no es que se llenen de motivos ridículos para no asumir compromisos, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa!

 

 

 

LOS EX

exTanto que hablar de ellos…

*(por favor adecuar a su género: el/ella; ellos/ellas)

En ésta semana leí un artículo que hablaba de las relaciones con los ex novios y ese tema me quedó dando vueltas en la cabeza.

Ellos son personas con las que hemos compartido infinidad de cosas, empezando por cantidades significativas de tiempo.

En medio de mi insomnio se me empezaron a venir a la cabeza un montón de recuerdos especiales con cada uno de ellos y empecé a añorar, pero no en un sentido romántico o de pareja, si no como un amigo al que no ves hace mucho y del que quisieras volver a saber.

En qué momento permitimos  que la rabia o mas bien el ego nos aleje al punto de tratarnos como unos desconocidos, de vernos  y no saludarnos, de hablar como si nos odiáramos, de acabar con su imagen ante otros. Es normal y NECESARIO alejarse después de una ruptura para poder sanar heridas y decepciones, pero después de que pasa el tiempo y ya estamos con otras parejas, cómo es posible que tantas cosas que nos unieron no sean suficientes como para permitirnos un Hola cómo estas, para preguntar por la abuela enferma, por el  tío borracho, por ese proyecto de vida que tantas noches hablamos.

No sé ustedes pero yo siempre he sido de relaciones intensas, de compartir vida, de dormir con la pareja cada vez que se pueda, de dejar el cepillo dientes, de hacerme amiga de la familia. (Si ya sé, yo soy medio intensa)

Con tantos recuerdos que me encontré decidí escribirle a algunos de mis ex, tristemente, la mayoría de ellos, resultó pensando que quería volver o que les estaba coqueteando, en el peor de los casos que me los queria comer y nada más lejos de la realidad!!!

Yo simplemente añoré el amigo que tuve, añoré el ser humano que tantas veces me vió llorar y me consoló, añoré al hombre que por mucho tiempo aceptó mis peores defectos y yo los suyos, añoré al amigo que conoció mi familia y con quien tantas sonrisas compartí.

Así pues amigas y amigos reflexionemos, dejemos el rencor atrás y si algun día se encuentran con un ex por la calle, por lo menos saluden! 🙂

*No aplica para personas que aún tienen algún sentimiento romántico por su ex*

*No aplica para JODERLE la vida al ex*

*No aplica para hacer reclamos de años atrás*

¿Ustedes lo harían?

 

CONOZCAN A ESMERALDA

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Ella es una mujer complicada, grosera, egoísta, altanera.

Si la gritas, ella te va a gritar más fuerte.

Si la humillas, ella encontrará en lo más recóndito de su alma algo que apunte directo a lo más débil de tu corazón.

Si intentas apaciguarla, ella se encenderá al punto en que intentará matarte con una mirada (o con lo que encuentre).

ESMERALDA tiembla de ira, suda de histeria, llora de impotencia.

Es enfermiza, insegura, celosa, débil… huye cuando se ha quedado sin argumentos.

Vive entre las sombras, pero se abre paso cada vez que puede… A veces siente ganas de vengarse del dolor y de las heridas.

ESMERALDA es el 30% de mi ser, es mi escudo, es mi mecanismo de defensa, es mi parte más básica y primitiva, vive en mi inconsciente y se alimenta de mis miedos más profundos.

En una de mis últimas confrontaciones la bauticé así porque sentí como si otra persona hablara y sintiera por mi… y bueno para no sentirme tan mal, le puse nombre…

(Para terminar de embarrarla, ESMERALDA aparece con la gente que más quiero, con la gente que tiene un alto significado para mi).

A pesar de todo sin ella no sería lo que soy, ella es la responsable de que yo quiera mejorar cada día, ella es la responsable de que mi mejor yo sobresalga.

Queridos amigos, si algún día se la encuentran, primero recuerden éste post y sepan lo importantes que son para mi (OJO: ella no sale con cualquiera)  y segundo… PACIENCIA, recuerden que en algún lugar detrás de ella estoy yo, A VECES ME DEMORO EN VOLVER, PERO SIEMPRE VUELVO! 🙂

BIENVENIDAS LAS TETAS

No, la foto no es mía.

No, la foto no es mía.

Si, yo tengo las tetas orgullosamente operadas ¿Y qué?

Tenía yo como 13 años, cuando uno de mis amiguitos dijo a pleno grito:

-Moni heredó las tetas del papá.

Y efectivamente, yo no tenía en el pecho si no el alma y el corazón, porque ahí no pasaba nada más.

Desde mi adolescencia decidí que no quería verme así toda la vida y era consciente de que naturalmente no me iban a crecer, así que desde el día en que empecé a trabajar me plantee como meta hacerme una mamoplastia de aumento que me diera lo que la naturaleza me había negado.

Y no, yo no quería unas tetas playboy, yo no quería unas tetas para que la gente me mirara, yo simplemente quería verme al espejo y sentirme proporcional, sentirme cómoda, yo me quería gustar.

Empecé a trabajar y ahorrar para lograr mi meta, sin embargo el camino no fué fácil, había que pagar la universidad y en general sobrevivir, la espera duró aproximadamente dos años.

Primero debía escoger la talla…tema complejo, luego los exámenes y finalmente llegó el día, yo estaba más que lista, no sentía miedo, solo ansiedad de ver el resultado final.

Les digo, las operaciones deberían venir con tratamiento psicológico… algo así como: auméntese las tetas y reciba una semana gratis de asesoría psicológica. ¿Porqué? una crisis llamada post operatorio.

Después de quitarme las vendas yo veía en el espejo a otra mujer, bueno, mas que una mujer veía algo así como una vaca! Que trauma tan terrible; donde antes no había nada, ahora no cabía nada! La recuperación no fué fácil y según el doctor debía esperar aproximadamente 6 meses para ver el resultado final.

Para resumirles el cuento, desinflamaron, me costó un poco adaptarme a mis nuevas “chicas”, aprender a dormir con ellas, descubrir una nueva talla, nueva lencería, descubrir nueva ropa… Me veía y me sentía diferente, al final me sentía completa.

Actualmente soy una mujer feliz con mis tetas y no me da pena decir que son operadas.

Cada quien tiene derecho a mejorar su apariencia como mejor le plazca, sin importarle a quién le guste y a quién no, al final todos buscamos ser felices!

HOMBRES vs LENCERÍA

Lencería

Un día cualquiera, estaba yo caminando por las calles de la ciudad, cuando de repente encontré una de mis pasiones… Estaba ahí, en forma de maniquí con un conjunto increíblemente sexy que me miaraba fijamente…  Era negro de encaje y tiras brillantes (no brillante grilla, OJO).

Entré a la reconocida tienda, con la esperanza de que no costara un riñón y de que al medirmelo me quedera ligeramente similar a la modelo del catálogo… Claramente no fué asi, sin embargo, cuando me lo puse pensé:

– A mi novio le va a encantar (Por ahí ya iba en bajada)

Si se preguntan cómo me sentí cuando me lo puse, les quiero contar que bastante rídicula… la del espejo me miraba con cara de: ¿En serio te lo vas a comprar? a lo que me dije:

– Mi misma, mente abierta, deja salir la mujer atrevida que hay en ti y con muchas dudas ME LO COMPRÉ.

Ese conjunto estuvo guardado como 3 semanas, me lo medía mínimo una vez por semana para llenarme de moral cuando llegara la hora de ponérmelo, para convencerme de que incluso mis gorditos se veían bien peeeero… seguía sintiéndome rara.

Una noche, después de una semana en que mi novio se aguantó mis mundialmente conocidos ataques de mal genio, finalmente decidí darle la “sorpresa”.

El proceso no fué fácil, después de ponermelo dije ¿Ahora qué hago?¿ Me acuesto en la cama? ¿Salgo casual del baño como modelando? y para no sentirme tan ridícula me puse un saco de botones completamente abierto para que se me viera mi linda lencería nueva. Me acosté a su lado… Para sorpresa mía, el susodicho ni se enteró de que estaba estrenando, es más, a duras penas me miró. Me llené de rabia, me frustré, me sentí ridícula, me dolió hasta el bolsillo y fuí y me lo quité.

Al día siguiente, ya sola, empecé a reflexionar sobre la situación, hablé con mis amigas… en las películas todo se ve tan diferente. Pero no es así.

La realidad es que a la mayoría de los hombres les da exactamente igual que usted tenga panties de algodon o de encaje, negros o de colores, pueden estar hasta rotos y créame, cuando llega la hora de la hora él no se va a enterar.

Pues volví a ponerme mi conjunto maravilloso y descubrí que era yo quien se tenía que sentir diferente, me sentía linda, me sentia sexy, me sentía fuerte, me sentía algo así como una super mujer y desde ese día seguí comprando lencería para mi, solo para mi gusto.

Amiga, si algún día le pasó tranquila, a mi también, el problema no es usted o su físico. Vístase para usted, maquíllese para usted, peinese para usted y siéntase linda siempre.

Amigo, tómese un minuto antes del sexo para contemplar a la mujer que tiene enfrente, porque seguramente dedicó bastante tiempo preparándose para usted.